Acerca del Plan Maestro

Todo proyecto educativo está asociado a un proyecto político, económico y social. El tipo de educación que promueva un gobierno está directamente relacionado con una determinada concepción del Estado y de la sociedad.
Las recetas neoliberales y sus desgraciadas consecuencias no son una novedad para el mundo ni para nuestro país. Se trata de políticas cuyos objetivos son, claramente, hacer más ricos a los más ricos a costa de empobrecer a la mayor parte de la población. A eso apuntan las reducciones impositivas para los sectores más concentrados de nuestra economía como los agroexportadores y la mega minería al tiempo que se reducen las partidas destinadas a la salud, la educación o la cultura del conjunto de la ciudadanía.
A su vez, la apertura indiscriminada de las importaciones y los aumentos en los servicios de agua, gas y electricidad se traducen en la destrucción de puestos de trabajo y en el achicamiento de nuestra industria mientras se favorece al capital trasnacional.
De la misma manera, y tal como ocurrió con Martínez de Hoz en los años setenta y con Cavallo en los noventa, se busca incrementar el poder del capital financiero trasnacional a partir del endeudamiento externo y de distintas formas de “bicicletas” que siempre beneficiaron a las minorías poderosas descapitalizando al país y perjudicando a las grandes mayorías.
Algunas consecuencias inmediatas de las medidas aplicadas hasta el momento se ven reflejadas en el aumento de la pobreza, la creciente desocupación y el deterioro generalizado en la calidad de vida de la mayoría de la población. Al mismo tiempo, cada día se hace más evidente que el neoliberalismo debilita las bases del estado de derecho democrático, aumenta de forma exponencial la represión y la violencia institucional, al tiempo que criminaliza la protesta social.

En el caso específico de las políticas educativas sub ejecuta el presupuesto, no convoca a Paritarias Nacionales para discutir cuestiones salariales, cerró Programas de capacitación, de becas y privilegia la educación privada.
Por un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que se publicó el 19 de abril de 2017 en el Boletín Oficial, el Gobierno nacional volvió a extender hasta fin de año la exención del pago de contribuciones patronales para los colegios de gestión privada incorporados a la enseñanza oficial, con el fin de contener los aumentos de las cuotas.
De esta manera se confirma que uno de sus objetivos es la mercantilización de la educación transformándola en un bien de consumo a lograr por el juego de oferta y demanda.
Al mismo tiempo, con el cierre de Programas de capacitación, el fin de conectar – igualdad, la reducción de becas estudiantiles y la destrucción de Canal Encuentro apuntan a minar la democratización del acceso al conocimiento y promover la exclusión
La derecha en el gobierno busca desarrollar un tipo de cultura y de relación entre los sujetos donde se privilegia la mirada de lo individual, la visión de la sociedad como un conjunto de individuos que buscan en forma independiente su propia felicidad, su proyecto de futuro. En esa sociedad, la meritocracia aparece como el mejor mecanismo para organizarla. Mientras se suman y se superponen los obstáculos que se les ponen a los sectores más vulnerables, se proclama que sólo tendrán éxito “los mejores”, los que “más se esfuercen”, “los más aptos”. Es por eso que se busca formar emprendedores reforzando la concepción de que la mejora en la calidad de vida depende de lo que cada uno pueda “emprender”.
Como una verdadera restauración de las ideas de los años 90 que desembocaron en uno de los mayores fracasos educativos del país reinstalan conceptos utilizados en la cultura empresarial tales como: liderazgo, eficiencia, productividad, competitividad, calidad, eficacia, gestión, profesionales técnicos, éxito individual.

ACERCA DEL PLAN MAESTRO
Es en este contexto que el Gobierno Nacional presenta su Plan Maestro para la educación. Para ello desplegó una estrategia elaborada en sus agencias de marketing, que comenzó por desprestigiar la educación pública a partir de utilizar los resultados de las evaluaciones del Programa Aprender, y demonizar a los docentes y a sus representantes sindicales en el marco de las huelgas generadas como consecuencia de la negativa a cumplir con la Ley de Financiamiento Educativo. Una verdadera puesta en escena montada con la colaboración de la mayor parte de los medios de comunicación audiovisuales, encargados de vender a la sociedad las pesadillas que nos propones con el lenguaje de los sueños.
Como profesores de formación docente presentamos nuestras consideraciones generales acerca del Plan y en una segunda parte nos centramos más profundamente en el Capítulo 3 denominado Formación y carrera docente.

Desde la primera letra hasta el punto final, el Plan significa el espíritu del neoliberalismo intentando hacerse carne en el sistema educativo Pero, además, no cumple con ninguna de las prerrogativas que debe tener un Plan. Se presentan a la sociedad, como si fuera un plan, a través de una serie de afirmaciones generales aparentemente inocentes sin especificar ningún camino de acción para su concreción.
Propone 108 metas sin que se precise quién las redactó ni en qué estudios e investigaciones realizadas se fundamentan la elección de las mismas.

No señala, en ningún momento, cómo es que tales metas van a mejorar el desempeño del sistema educativo. Tampoco indica cómo se articulan, ponderan, jerarquizan y  evalúan las metas propuestas..
Sabemos que los docentes, sus representantes gremiales y la comunidad educativa en general no tuvieron ningún tipo de participación en su redacción.
Podemos sospechar, en cambio, que detrás de esta creación del mejor equipo de los últimos 50 años, están las directivas de organismos internacionales, dado que una característica fundamental de las políticas neoliberales es la obligación de subordinarse y de responder a esos organismos como condición para recibir “préstamos” y/o financiamiento. Nuestras dudas se incrementan cuando nos enteramos que, en el mismo momento y como si se tratara de una política diseñada para otros países del continente, el Ministerio de Educación en Chile publicó su propio Plan Maestro con el mismo estilo y con la misma modalidad.
Cuenta con 129 metas y convocan a opinar a la población, entre otras cosas. Invitamos que entren al espacio virtual chileno y comparen con el que se presenta en Argentina  http://www.elplanmaestro.cl/actas/.
Más allá de expresar en algunos de sus puntos la existencia y el respeto a la Ley de Educación Nacional, no se observa dentro del Plan Maestro una continuidad con el espíritu de esta Ley que considera a la educación como un derecho social que el Estado debe garantizar en igualdad de condiciones a todos los ciudadanos del país. La educación es un derecho humano y bien social ya estipulado en diversas declaraciones (UNESCO, IESALC, etc.) a las cuales hace caso omiso la gestión actual. De esta manera se hace evidente la contradicción entre la mención de la LEN y la concepción de sociedad que sostiene el actual gobierno.
En otro párrafo plantea “El Plan MAESTR@ no es un programa de gobierno. El plan fija metas a lograr en el marco de las leyes vigentes y deja a los gobiernos, tanto nacional como jurisdiccionales, la autoridad y la responsabilidad de definir los contenidos específicos de los programas de acción”. Esta idea es sumamente contradictoria, no queda claro entonces para qué se elabora el Plan y cuál sería la función del Ministerio de Educación Nacional en su desarrollo.

En la redacción del Plan Maestro sobresale el abuso de términos como “Calidad” y  Evaluación”, sin aclarar, en ningún momento, cuál es el concepto de calidad que sostiene.
Subyace una concepción centrada en la eficiencia, la eficacia, el logro de determinados resultados, la disminución de la inversión. Una concepción acorde con la política neoliberal que poco tiene que ver con garantizar el derecho a la educación a toda la población, formando sujetos críticos que se comprometan con el desarrollo de su sociedad.
Una concepción en la que el conocimiento y la información se reducen a sectores que pueden acceder a una amplia gama de medios y oportunidades de formación, excluyendo a las mayorías populares.
Lo mismo podemos decir del concepto de evaluación. Evaluar qué, para qué, por qué y cómo son ideas ausentes en el documento. Por lo que se difunde podemos pensar que este plan se propone evaluar a los docentes dado que nos responsabiliza de todos los males de la educación. Asimismo nunca aclara qué decisiones se tomarían con los resultados de las evaluaciones, ¿mejorarían el sistema o generarían un ranking de instituciones educativas teniendo en cuenta esos resultados? .
También hace referencia a evaluaciones externas. Resulta interesante analizar si es necesario realizar evaluaciones externas llevadas a cabo por organismos internacionales que poco tienen que ver con la educación. Las evaluaciones PISA corresponden a la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) ¿Cuáles son los objetivos educativos de esta organización económica para realizar evaluaciones de los sistemas educativos? ¿La preocupación se centra en los conocimientos o en la aprobación de los ítems que se evalúan? .
La experiencia histórica nos muestra que ninguno de estos organismos encarna la benevolente voluntad de mejorar la educación en el mundo, sino que sus acciones responden a intereses económicos del capital trasnacional. Cuando evalúan no lo hacen en función de lo que necesitan nuestras sociedades. Evalúan cómo la educación de nuestras sociedades puede servir mejor a SUS objetivos e intereses.
Un gobierno caracterizado por encarnar de manera permanente la lógica del colonizado, dispuesto a realizar la mayor cantidad de cambios y adaptaciones a favor del capital trasnacional más concentrado, no busca, de ninguna manera, jerarquizar la educación que necesita nuestro pueblo, sino ponerla al servicio de los deseos de nuestros verdugos.
En ese marco, no nos llama la atención que en el documento sólo se mencione² veces la palabra “democratización”, 10 veces “inclusión” y 16 veces el respeto a los derechos pero la palabra evaluación se encuentra en más de 60 oportunidades .
Desde este lugar resulta necesario recordarle al Ministro de Educación que los docentes somos evaluados todos los años siguiendo las normas definidas en los Estatutos Docentes de las distintas jurisdicciones. Esta evaluación abarca a todos los actores del sistema educativo a la que se suma la evaluación de los alumnos que se realiza respetando los regímenes académicos de cada nivel educativo.
Si se quisieran incorporar otros mecanismos de evaluación “extras”, debería empezarse por establecer los objetivos que tiene para su educación un proyecto de país independiente, vinculado cultural, económica y políticamente con una Latinoamérica que, en vez de someterse a los dictados de los poderosos del mundo, construya su destino con sus propias herramientas y capacidades.

En relación con el Capítulo I, se observa una gran superficialidad al abordar la descripción de los argumentos que fundamentan la necesidad de fortalecer la cobertura de salas de 3 años, por medio de supuestos estigmatizantes. No se cita ningún tipo de estudio o investigación para fundar supuestos sobre los niños y niñas de los sectores más vulnerables, desplazando finalmente la responsabilidad a las familias.
Del mismo modo, los argumentos presentados para justificar el cambio en la escuela secundaria resultan remanidos y no dan cuenta del tipo de transformación que se espera, ya que solo se enuncian lemas. Una característica que se repite en el tratamiento de la atención a la diversidad, para garantizar justicia educativa. Al considerar las necesidades especiales y la Educación Intercultural Bilingüe se cae en un dudoso discurso “políticamente correcto” más que en la enunciación de principios que sustentan una política de Estado.
En el Capítulo II, en uno de sus apartados referidos a la extensión del tiempo de permanencia de los estudiantes en la escuela, se presenta una enunciación falaz a partir de fijar una relación directa entre el mayor tiempo de contacto profesor- alumno y la mejora en los resultados del aprendizaje, sin problematizar esa interacción, negando investigaciones didácticas que muestran que no es el tiempo la variable determinante, sino el tipo de interacción entre el docente y el alumno tanto, a nivel vincular como académico. Esto trae una consecuencia directa en la negación de la importancia de la formación continua de los maestros y profesores y la inclusión de otras variables sustantivas, en las que el Estado debe asumir un rol protagónico como garante del derecho a la educación.
En cuanto a la innovación pedagógica que se demanda, los principios que la justifican son muy generales y reiteran ideas que ya están presentes en las prácticas formativas de la escuela pública, por lo cual, es necesario que se reconozcan de manera más concreta dichas prácticas o bien, que se enuncien de modo especifico el para qué y las características de las innovaciones difusas que se plantean.
En lo referente a la formación superior (básicamente asociada a lo universitario) que se expone al final del documento, llama la atención que solo se mencionen las tres funciones tradicionales (enseñanza, extensión e investigación) desconociendo todo lo avanzado en otras funciones que articulan diversos formatos en torno al apoyo a las instituciones (ver la LEN) y el trabajo socio comunitario, entre otras cuestiones.
Asimismo, nos preocupa el apartado relativo a garantizar la “pertinencia” de la oferta de carreras, ya que no queda claro como se definen, como así también la articulación con el mundo del trabajo (tanto para el nivel de la educación superior como para el obligatorio) ya que lo inespecífico de su tratamiento resulta confuso en sus principios estructurales y en las responsabilidades de los distintos actores al respecto.
Es importante destacar que en la primera versión del Plan Maestro se mencionaba la realización de Paritarias Nacionales, sin embargo en la versión que se presenta en el espacio virtual para su consulta, no aparecen más estas palabras y enmarca nuevamente la cuestión salarial en los gobiernos provinciales.
Asimismo señalamos que aparece en forma difusa cómo se va a financiar esta propuesta, cómo se van a obtener los fondos y cuál va a ser el papel del Ministerio de Educación Nacional en el desarrollo de este plan.
El 24 de abril el Gobierno Nacional anuncia que abrirá una plataforma virtual para que todos puedan opinar y aportar en el mejoramiento de la educación. La misma  permanecerá en funcionamiento hasta el 30 de mayo cuando recogerán todos los aportes.
De esta manera buscan dar legitimidad a la propuesta, realizando una “consulta a la población”. Parece una puesta en escena, la educación se define a través de la virtualidad que no podremos constatar ni la participación ni las opiniones volcadas. Por otra parte nos preguntamos cuál es el lugar que tendrán los sindicatos, los docentes, los especialistas en educación. Por supuesto que todos los ciudadanos pueden participar pero consideramos que muchas decisiones de política pública en educación no pueden tomarse desde el sentido común, sin un verdadero análisis y diagnóstico. Se tomarán decisiones de acuerdo a lo que “la gente dice”. Argumento utilizado en varias ocasiones por el Gobierno Nacional.

CAPITULO 3: FORMACIÓN Y CARRERA DOCENTE
Queremos compartir algunas dudas, interrogantes, preocupaciones que nos genera este capítulo. ¹En primer lugar señalamos que este capítulo comienza mencionando diagnósticos realizados: “Los diagnósticos disponibles acerca de la formación docente inicial en el país coinciden en señalar que existe una significativa fragmentación del sistema formador (…)”, pero no se menciona cuáles son, quiénes lo realizaron, dónde se pueden encontrar, etc. Resulta una afirmación muy vaga sobre la cual, supuestamente, se toman las decisiones que se proponen en este Plan. Asimismo se realizan afirmaciones tales como “La experiencia internacional muestra que la calidad de la educación de un país se define por la calidad de sus maestros y profesores”, y no se detalla ni de qué experiencia se habla, ni a qué país se refiere, ni quién lo afirmó….
Nuevamente propone la implementación de políticas que priorizan la calidad, la evaluación, la acreditación y la certificación. Volvemos a los 90 cuando se instaló un proceso de acreditación que no generó procesos de mejora.
Nos preguntamos qué agencia se encargará de esta acreditación, con qué criterios, quién los definirá, qué sucederá con las instituciones que no logren esa acreditación. Y si atrás de esta propuesta no subyace la idea de cerrar algunos institutos, teniendo en cuenta las declaraciones de algunos integrantes de la Dirección de Superior de la Pcia de Bs AS. Guillermina Tiramonti (Entrevista en “Conversaciones” La Nación 8 Noviembre 2016).
Por otra parte nos preocupa el grado de desconocimiento del Nivel Terciario que se manifiesta en este Plan. Plantea que el 25 % de los docentes cuenten en el 2026 con maestrías. Es probable que esta cifra ya exista dado que muchos de los profesores que trabajan en los IES han cursado estos estudios que no son gratuitos. Ante la caída real del salario docente cabe preguntarse cómo y quiénes financiarán estas maestrías. ¿El Estado garantizará el acceso a las mismas de los profesores que no la hayan realizado? Es difícil pensar esta posibilidad cuando las decisiones del Gobierno actual han redundado en cierres de posgrados y de posibilidades de capacitación gratuita para los docentes.
Lo mismo nos preguntamos con respecto al resto de las capacitaciones que propone. Por ejemplo las relacionadas con el uso de la tecnología. En referencia a la capacitación en alfabetización inicial se observa nuevamente desconocimiento de lo realizado. La capacitación en esta temática ha sido implementada, por ejemplo, en la Pcia de Bs As a través de los CIEs y a nivel nacional a través del Proyecto PIIE, entre otros.

Por otra parte el Diseño Curricular de Educación Primaria propone el enfoque comunicativo en el área de Prácticas del Lenguaje. La formación específica que propone este Plan ¿respetaría esta orientación o se centraría en un enfoque centrado en la conciencia fonológica? ¿Quién estaría a cargo de esta capacitación? ¿Será gratuita y para todos los docentes en ejercicio?
Llama la atención la meta referida a la formación bilingüe del docente: cuál es el objetivo, qué sucederá con los profesores de idiomas extranjeros, qué tipo de docente es el que subyace en esta propuesta.
En todas estas capacitaciones observamos una política de regulación de la práctica docente, tendiente a homogeneizar lo que sucede en las escuelas, impidiendo el desarrollo profesional y crítico de los equipos docentes.
Otro aspecto que nos genera preocupación es la mirada meritocrática que presenta este plan, al señalar que se darán becas a alumnos con buenos resultados en el nivel secundario para que ingresen a la carrera docente.
Muchas otras preguntas surgen ante el punto referido al intercambio directivo con países extranjeros, entre otras: ¿Con qué intencionalidad este intercambio? ¿Con qué países? ¿Qué objetivos persiguen? ¿Convencer a los directores con otras experiencias? ¿Lograr financiamiento de organismos internacionales? ¿Trasplantar experiencias descontextualizadas, sin tener en cuenta nuestra historia y realidad? ¿Quién los financiaría?
Centrándonos en otra meta, planteamos que no se sabe a qué se hace referencia cuando se habla de un sistema nacional de carrera docente y menos aún cuando se aclara que los docentes pueden adherir a ese sistema en forma voluntaria. Siguiendo este tema nos preocupa lo que denominan carrera docente o ascensos a cargos jerárquicos, cuando los Estatutos docentes establecen los mecanismos para el acceso a estos cargos. Estas metas remiten más a una reforma laboral que a una propuesta pedagógica, haciendo hincapié en una contratación individual basada en méritos. Nos preguntamos el lugar que tienen en este sentido los Estatutos del Docente y si no se persigue una modificación y/o anulación de los mismos.
Los puntos referidos a la existencia de brechas salariales y la necesidad de mejorar los sueldos de los docentes indican una aceptación de esta situación. Pero en ningún momento se hace mención a la convocatoria a Paritarias Nacionales. Se vuelve al planteo de que cada jurisdicción se haga cargo del salario docente a través de los recursos que existentes o que pueda conseguir. Textualmente dice “Los distintos niveles de gobierno con incumbencia en la política salarial deberán asegurar la estabilidad del poder adquisitivo de los salarios, mientras que las pautas de incremento salarial para el conjunto de los docentes deberán surgir de los acuerdos marco en cada jurisdicción”. Se desconoce de esta forma la Ley de Financiamiento Educativo .
Notamos que este Plan desconoce las políticas que se generaron desde el INFOD que fortalecieron la formación docente como señala Silvia Vazquez² “a partir de transformaciones normativas construidas con la participación de actores jurisdiccionales, sindicales y especialistas en el tema”. Siguiendo a esta autora “se posibilitaron transformaciones curriculares que recuperan la centralidad de la formación pedagógica y didáctica, las carreras se extendieron a cuatro años, se financiaron cientos de proyectos de investigación, la formación permanente, gratuita y el servicio llegó por primera vez a todo el territorio nacional.”
En general, observamos una mirada centrada en la docencia como un trabajo individual en el que si el docente se capacita podrá progresar en su carrera y lograr una mejor remuneración dado que plantean modificar el ítem antigüedad y vincular el salario docente a la capacitación y a los resultados obtenidos o al presentismo. Estas variables ligadas al salario generan mayor desigualdad, por ejemplo no todos los docentes tienen las mismas posibilidades de capacitación y perfeccionamiento. Por otra parte, el condicionamiento del sueldo o parte de él a los resultados educativos mercantilizan la relación docente – alumno, además que confirman como única variable de aprendizaje el trabajo del docente En las propuestas de modificaciones de la carrera laboral en base a incentivos y evaluación de los docentes, subyace un modelo del trabajador autónomo, flexibilizado. No tiene en cuenta el carácter colectivo de la tarea docente ni tiene en cuenta el trabajo institucional y comunitario que caracteriza esta tarea. Esta concepción niega todos los vínculos sociales, la solidaridad, el trabajo mancomunado, los lazos que sostienen e integran al otro.
Este documento afirma “La variable clave para el fortalecimiento la formación inicial de son las instituciones y los profesores de los institutos de formación docente”. Por supuesto que sin dejar de considerar que estas variables son importantes consideramos que el planteo que subyace en el Plan Maestro es que la crisis educacional es un asunto de gestión, es una cuestión instrumental, y su solución, técnica. Todo se reduce a la buena voluntad de los actores, a trabajar en pos de objetivos comunes sin atender los condicionantes estructurales.
Por otra parte, esta supuesta propuesta de mejoramiento, al centrarse en variables endógenas al sistema escolar sin considerar la importancia de las exógenas en cualquier política de mejoramiento de la calidad, constituye una estrategia retórica orientada a culpabilizar a las víctimas por su propio fracaso.
De acuerdo a este modelo, la responsabilidad por la mejora de la educación recae en los directivos, en el personal docente, en los alumnos y en la comunidad educativa.
Nuevamente nos encontramos con un proceso de transferencia de responsabilidades en torno a los objetivos de una política educativa desde el Estado hacia los actores institucionales y la sociedad civil, tendiente a, vieja estrategia de dominación capitalista, culpabilizar a las víctimas.³
Rechazamos la concepción ideológica desde la cual se enuncian las líneas políticas porque nos proponen un mundo habitado por competidores que no cuestionen el camino por el que los obligan a transitar.

Nosotros confiamos en y proponemos la construcción de vías alternativas en las que las acciones colectivas y la solidaridad sean quienes marquen el rumbo y el ritmo del andar.
Defendiendo y profundizando lo logrado hasta alcanzar una verdadera democratización de la educación pública.


Referencias.
¹Este apartado se centra en el análisis del capítulo 3: Formación y Carrera docente del Plan Maestro.
²* Profesora e Investigadora de la U. N. de Luján
³Los intereses del Imperio y del capital en torno a las políticas escolares de los ’90. Claudio Luraghi y Carlos Melone.
Buenos Aires. Ediciones Nueva Esperanza. 2011