El Neoliberalismo y el caos

El neoliberalismo y las políticas públicas

En este contexto de neoliberalismo, las políticas públicas se caracterizan por llevar adelante la planificación sistemática de acciones en pos de un objetivo claro: dejar fuera del sistema a todos aquellos que no puedan sostenerse sin acompañamiento en el trayecto educativo, tanto pedagógico intelectual como socio económico cultural. De esta manera, sólo llegarán a la meta los “más aptos”. Se hará lo necesario para lograr una sociedad homogénea, caracterizada por ciudadanos que no interpelen ni cuestionen el status quo, resilientes, capaces de adaptarse a las situaciones que impongan estas realidades. Para esto se requiere un pueblo que no pueda pensar críticamente, que sea incapaz de organizarse y actuar de manera coordinada alrededor de objetivos comunes.

Descontar los días de paro, reprimir la protesta social, cerrar secciones por la baja matrícula, cerrar escuelas, desprestigiar a los representantes sindicales a través de “escraches” mediáticos con acusaciones falsas de alto impacto en el sentido común, son algunas de las acciones frecuentes en los últimos tiempos.

El neoliberalismo es “exitoso” a la hora de “disciplinar” a los ciudadanos, categoría que les resulta incómoda porque está asociada al reconocimiento de derechos. Por esto utilizan el concepto de “la gente”, término desideologizado e imparcial. La persecución política es una herramienta que este gobierno maneja con gran eficacia desde todas sus dimensiones con el fin de promover el miedo, la inseguridad, la ruptura de los lazos de solidaridad, la generación de la competencia y el individualismo.

Esmerilar la educación pública es un eslabón muy importante en este escenario y qué mejor lugar que la embestida de las instituciones formadoras de formadores. Un ejemplo de esto es el ataque a los ISFD (Institutos Superiores de Formación Docente), a los que el gobierno de la provincia de Buenos Aires no cerró de manera directa y compulsiva como en otras regiones del país, sino que lo hace de manera más sutil y menos confrontativa, a partir de la aplicación de políticas que dificultan el ingreso, el sostenimiento de las cursadas y el egreso de los y las estudiantes del nivel superior no universitario.

Independientemente de las teorías conspirativas, sostenemos la hipótesis de que este gobierno tiene como propósito cerrar ISFD, trasladando la formación docente a las universidades. Una de las funciones principales de estos institutos, es la posibilidad de brindar a una diversa cantidad de ciudadanos la posibilidad de acceder a la formación docente, asegurando el funcionamiento del sistema educativo en los niveles, inicial, primario y secundario en zonas muy alejadas de los centros urbanos.

En la provincia de Buenos Aires, el modus operandi es novedoso, puesto que acciona y gestiona las políticas educativas a partir de la siembra del caos, algunos ejemplos:

  1. Restablecer resoluciones que correspondientes a la Ley Federal de Educación.
  2. Enviar comunicados a los ISFD, desde diferentes esferas del ámbito educativo que se superponen y contradicen en sus enunciados acerca de una misma temática.
  3. Anunciar la puesta en marcha de procedimientos administrativos que presentan errores al momento su implementación, fundamentalmente aplicando la modalidad online, en plataformas que se sobrecargan, no responden, no se encuentran o se “cuelgan”.
  4. Cambiar los programas de algunos profesorados de nivel secundario, sin especificar de qué manera se hará el reacomodamiento de materias y por supuesto de docentes, hasta último momento.
  5. Establecer la preinscripción online, desconociendo la realidad de grandes zonas de la provincia, en la que no hay internet en los ISFD, obligando a las y los estudiantes realizar la inscripción desde los celulares, con la dificultad para imprimir el comprobante.
  6. Poner plazos y cupos para el acceso a los profesorados según la institución y, simultáneamente, la amenaza de cerrar los cursos que no tengan 20 estudiantes como mínimo.
  7. No implementar el boleto estudiantil para estudiantes terciarios no universitarios.
  8. Sustituir políticas socioeducativas universales por políticas focalizadas, como las becas Progresar y Compromiso Docente, destinadas a estudiantes que deben cumplir con requisitos etáreos, académicos y socioeconómicos, discriminatorios en los que prevalecen la meritocracia, la competencia, el individualismo y la mezquindad.
  9. Exigir la inscripción online para acceder a las becas, sin proveer de la suficiente información a las y los postulantes, con mensajes de plazos y requisitos contradictorios.
  10. Exigir el acompañamiento de las trayectorias formativas sin generar las condiciones pedagógicas ni los recursos materiales para llevarlo adelante.

Todo lo dicho se da en el marco de una creciente inflación, la suba indiscriminada de tarifas y pasajes, una escasa oferta laboral que se verifica en las actividades no formales que desarrollan muchos de los y las docentes en formación y que, en muchos casos, ponen en riesgo la continuidad de la formación.

Ante este estado de situación ¿qué hacer? ¿Cómo producir acciones capaces de contraponerse a la destrucción, defendiendo las conquistas logradas a través de la lucha y la coherencia de tantos compañeros y compañeras docentes?

Obviamente no hay una sola respuesta. Desde “Andares y pesares” proponemos pensar y hacer desde una construcción colectiva y horizontal que interpele cada una de estas políticas, esperamos que se multipliquen estos espacios[1]

 


 

[1] andaresypensares@gmail.com