La neurobiología invita a…

 La neurobiología invita a…cuestionar e interpelar en forma permanente.

Crítica a la concepción de Capital Mental

Documento presentado en el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires Jefatura de Gabinete de Ministros Unidad de Coordinación para el Desarrollo del Capital Mental. Octubre del 2016. capitalmental@gba.gob.ar

Buscando algunos materiales para seguir adelante con este inentendible avance de la Neurociencia en Educación, encontramos un documento publicado en el año 2016 que plasma por escrito la idea la idea de “capital mental”.

Esa definición refiere a aquel concepto como una serie de recursos cognitivos, emocionales y sociales, con los que una persona cuenta para desenvolverse en la sociedad, adaptarse al entorno e interactuar con los demás y con el medio durante todas las etapas de la vida.

A continuación, se destacan en negrita algunos párrafos del documento mencionado, disponible en https://www.gba.gob.ar/capitalmental.

Para leer con detenimiento…

 “…nuestro país adhirió a los 17 objetivos de desarrollo sostenible post-2015 establecidos por la Organización de Naciones Unidas (ONU), entre los que se encuentran: terminar con el hambre y la pobreza en todas sus formas, garantizar la seguridad alimentaria y una nutrición adecuada, promover la salud y el bienestar mental, garantizar el acceso a educación de calidad y a la educación superior, entre otros”

Adherir siempre significa estar de acuerdo, mostrar conformidad con las ideas. Esto se contrapone totalmente a las políticas públicas educativas y sociales que la actual gestión ha establecido hasta el momento. Poniendo énfasis en la provincia de Bs. As., en educación estamos sufriendo un ajuste impensado, en el término de lo brutal, vivenciado por una gran parte de la comunidad educativa. Estos embates a los cuales estamos resistiendo, ¿responden al “cuidado y a la promoción del capital mental”?

Sabemos que las condiciones de desarrollo de la primera infancia resultan fundamentales en la definición de muchas acciones para el futuro de los individuos. La familia es indiscutiblemente el pilar de cualquier sociedad. Trabajo digno para los padres, acceso a la salud y a la educación, recreación, tiempo compartido y seguridad alimentaria; ubican al sujeto en la categoría de ciudadano al que se le reconocen y garantizan sus derechos.

Esto está debidamente justificado en uno de los tantos documentos que, por demás y entre tantos ejemplos, se ponen en marcha en el sistema Cubano del desarrollo de la primera infancia, donde necesariamente, siempre se focaliza la atención entre los más vulnerables.[1]

Pero no podemos olvidarnos de aquellos niños y niñas, que por necesidades y urgencias de sus padres, deben llenar sus días y sus vidas de actividades dirigidas, estipuladas y con horarios, que más que espacios recreativos representan espacios opresivos, en los cuales el recreo para jugar sin timbre no existe, como así tampoco existe el aburrimiento, que fue reemplazado por el hastío. Comenzamos una infancia con un importante número de actividades pautadas y controladas, para que luego caigan indefectiblemente, en las garras del consumismo virtual y real y en la prematurez de la frustración por no llegar no sabemos bien dónde.

Seguimos patologizando. Conviven distintas infancias…¿vamos camino a garantizar derechos e igualdad de condiciones?

Otro párrafo

 “La preservación y desarrollo del capital mental impacta positivamente en dimensiones educativas, sociales, sanitarias, institucionales y económicas tanto a nivel individual como colectivo.”

Más de lo mismo, intentamos interpretar frases vacías, sin sentido, sin políticas públicas que garanticen lo que esta definición enuncia pues no es accesible nada de lo que se plantea. El concepto de capital mental se opone al concepto bourdieano de capital cultural. La condición de capital cultural se impone en primer lugar como una hipótesis indispensable para dar cuenta de las diferencias en los resultados escolares que presentan niños de diferentes clases sociales respecto del “éxito escolar”, es decir, los beneficios específicos que los niños de distintas clases y fracciones de clase pueden obtener del mercado escolar, en relación a la distribución del capital cultural entre clases y fracciones de clase. Este punto de partida significa una ruptura con los supuestos inherentes tanto a la visión común que considera el éxito o el fracaso escolar como el resultado de las aptitudes naturales, como a las teorías de “capital humano”.[2]  Sólo preguntamos…¿qué pasará con los niños que no tengan acceso al capital cultural que emana de la familia y de la escuela? ¿Tienen garantizado el capital mental? ¿Cuáles son las similitudes y las diferencias entre uno y otro?

En un breve acercamiento, da la sensación de que la neurobiología aplicada al campo educativo, áulico y social, intenta llevar a niños y jóvenes a una pseudo homogeneización, como casi en un ritual, cerca de la evangelización de las acciones humanas, y por ende a espacios sumamente meritocráticos. Hay un reduccionismo tangible y lícito; quien no cuadra en el modelo está afuera. Aquellos que no entran en este “molde” son los pobres. Así de simple.

La neurobiología termina entonces siendo y asistiendo a las demandas de una sociedad neoliberal con poderes destructivos, con poca o nula autocrítica y nada seria a la hora de reconocer que falta mucho por recorrer, para enunciar demandas inexistentes ocultando con palabras seductoras lo que verdaderamente necesita una sociedad.

Un párrafo más

«…se presentan anexos en los que se detallan ejemplos de intervenciones y programas realizados en distintos países del mundo que tuvieron como fin fortalecer el capital mental.”

Se enuncia entonces, un “paradigma superador e integrador” (de las potencialidades y capacidades del ser humano), pautado en una serie de recetas repetidas, dichas como verdades absolutas, donde en ningún lugar del documento  figura el cómo;  léase las estructuras/s, dependencia, programa, planes, estrategias, etc. que lo llevarán adelante. No hay registro de investigaciones serias y/o contextualizadas. No aparecen estudios o trabajos de investigación serios o al menos confiables, de los cuales se pueda suponer que el cuidado del capital mental (como aquí se propone), es el nuevo paradigma de intervención que terminará, con el correr del tiempo, con las problemáticas de la pobreza, teniendo en cuenta que se han desmantelado todo tipo de planes y programas. Todo suena muy contradictorio para esta realidad, hay documento que muestran tantísimas contradicciones entre el decir y el hacer.[3]

Volvemos sin retorno a una especie de clasificación de los que pueden y los que no y dentro de estos últimos, los recuperables y los irrecuperables, siendo tan lineales como lo es el determinismo biológico. Clasificados, medicalizados, etiquetados, mentes con o sin brillo, caridad (el más puro de los egoísmos). Para quienes “no llegan”, algo les va a tocar siempre y cuando nosotros desbordemos…ese será el futuro.

No se tiene en cuenta que los aprendizajes son individuales, que las condiciones son múltiples para que los aprendizajes se logren, la multicausalidad es el eje. Hablamos de condiciones sociales, económicas y de desarrollo dignas: Alimentación, familia, padres con tiempo para sus hijos, niños en escuelas con acceso a excelencia educativa, sujetos de derecho con igualdad de condiciones.

Seguimos seleccionando terribles afirmaciones

 “…Poder pensar que el capital mental puede desarrollarse y potenciarse en todas las etapas del ciclo vital, habilita a imaginar una sociedad más equitativa en donde todos tengan el derecho de desplegar su máximo potencial y tener una mejor calidad de vida.”

La pregunta que resuena es… de qué manera puede desarrollarse y potenciarse?

Pensar sólo en el capital mental, invita a un lógico reduccionismo. El sistema nervioso de los seres humanos y su desarrollo, no involucra cuestiones meramente biológicas. Vayamos a lo multifactorial; el hecho concreto es que el estado debe hacerse cargo de ese sujeto de derecho. Si hablamos de seguridad alimentaria, por qué no respetar pautas culturales de distintos grupos que han garantizado una dieta balanceada y eficiente durante siglos, por ejemplo los grupos de nacionalidad Boliviana, entre los cuales jamás se han encontrado niveles de desnutrición.

La educación es un bien público e indiscutible y el estado es quien tiene que garantizar que el conocimiento circule. Ahora bien, si nos paramos a proponer que, el problema es el “capital mental”, desterramos toda posibilidad de ser sujetos de derecho, limitando todo a una condición meramente intervencionista, cuando sabemos que la multidisciplinariedad es lo que da sentido real a los abordajes de problemáticas tan serias y delicadas, como los múltiples factores que marcan las características de una sociedad en desventajas, desde el punto de vista que se lo mire.

La disminución de la pobreza, la igualdad de oportunidades y el respeto a los derechos humanos, no se logran cuidando “el capital mental”.

Una nueva frase del citado documento…

“…Sabemos qué desde muy temprano en el desarrollo, los niños provenientes de familias con bajos recursos económicos difieren en sus habilidades cognitivas y emocionales respecto a los niños de familias con más recursos. Estas diferencias son gestadas por múltiples factores ambientales que dejan huellas en el desarrollo. La influencia de la pobreza en el desarrollo del capital mental puede variar en función de la cantidad de factores de riesgo a los que los niños están expuestos, la co-ocurrencia de diferentes tipos de adversidades, la susceptibilidad de cada niño a su ambiente y el tiempo de exposición a estas privaciones”

No es difícil de interpretar este párrafo, ya se instalan como paradigmas, diferencias cognitivas entre pobres y no pobres…qué significa para este sistema neoliberal ser pobre? Disminución de toda posibilidad, de accesibilidad a instancias superadoras y de crecimiento integral. Da la sensación que se manejan diferentes códigos de derechos y responsabilidades.

Es lastimoso ver y escuchar a muchos docentes convencidos que la Neurocienca y sus cursos, posgrados y conferencias por demás onerosos (entendemos también el marketing que genera esta “novedad” y las inversiones que propone en consecuencia), van a cambiar, modificar y clarificar los aprendizajes combatiendo los problemas de pobreza, no pudiendo entender que el “poder que plantea esta ciencia, emana de la dominación y de la desigualdad. Estamos frente a una vanguardia iluminada y esclarecedora, con una receta de “formas”, apoyadas en la selección natural: supervivencia del más apto  

Una manera absolutamente simple, lineal y poco seria es, encontrar fundamentos del desarrollo de las sociedades humanas, basadas en mecanismos de selección de los individuos mejor adaptados. Esta tendencia, que se agrupa bajo el término «darwinismo social»[4]  es aún activa hoy lamentablemente, aunque sus hipótesis quedan aún por demostrarse. Su postulado inicial, la lucha competitiva por la existencia, que fue descartada rápidamente por el mismo Chales Darwin en lo que se refiere a la evolución del hombre. pero para la mirada de neoliberalismo, es una forma muy cómoda de justificar la desigualdad, casi como un hecho natural de la condición humana.

Si tomamos el concepto de clase como una construcción homogénea que se reproduce y reconoce a través de hábitos comunes y que se desarrolla en campos bien diferenciados, podemos comprender al fin, la idea que se propone desde la neurociencia, se podría sintetizar en que el acceso al conocimiento sea para los más aptos.

“…Las escuelas mejor preparadas son aquellas cuyas prácticas promueven de mejor manera la transición de los niños desde el jardín de infantes a la escuela primaria. En este sentido la calidad de ámbito educativo puede colaborar en esta transición, para esto debe contar con la infraestructura adecuada, material didáctico, acceso a la tecnología, prácticas pedagógicas que promuevan el aprendizaje, una adecuada competencia docente, entre otras. La calidad del ámbito educativo implica que puedan garantizarse dentro de la escuela aspectos relativos a la nutrición saludable, la higiene y la seguridad.”

Es lamentable como muchos docentes están convencidos que la Neurociencia, va a cambiar el curso de los aprendizajes, siendo la única posibilidad que tienen esos niños y jóvenes de “salvar su futuro”. Casi una postulación única del poder/saber, que destierra cualquier otra posibilidad de abordaje.

Está de más insistir en las diferencias de los tiempos que cada ser humano tiene en sus aprendizajes, esto no está determinado por un contexto de origen (pobres= menos aprendizajes), sino que muy por el contrario, es lo opuesto a lo que se plantea en el párrafo anterior (extraído del documento sobre capital mental).

Las escuelas mejor preparadas…garantizar una educación de calidad, refiere una intervención sostenida de todos los actores comprometidos en este encuadre, las políticas educativas actualmente y en este marco, se contradicen en forma permanente: vuelven los niños a incrementar el listado de los comedores escolares con un menú paupérrimo, muchos edificios están en condiciones de higiene y seguridad que bordean el maltrato hacia quienes permanecen allí algunas horas (docentes, niños, jóvenes) pasando frío, calor agobiante, inundación de aulas, problemas eléctricos, falta de elementos de higiene y limpieza, etc. Se cierran escuelas y posibilidades (Escuelas del Delta del Río de la Plata, educación para adultos, escuelas rurales, cierre de IFD).

Cuales son las prácticas pedagógicas que promueven el aprendizaje? Nos sentamos en una mesa y debatimos? No encontramos aún coherencia entre las propuestas de “Cuidado de capital mental” y la realidad que se vive en cualquier institución educativa en esta actualidad.

Están buscando naturalizar un tema que ya creímos que la sociedad había entendido, por ende, es lógico el bombardeo que están instalando. ¡¡¡Los espejos de colores brillan cada vez más!!!!

El cerebro no está separado del resto del cuerpo, ese cuerpo interactúa en forma permanente con un entorno, favorable o desfavorable. Lo poco razonable es que estos discursos tan lineales y ególatras, conmueven a la comunidad educativa.

La contradicción se presenta claramente en el último párrafo citado de ese documento. Se habla de beneficios para docentes y estudiantes, calidad del ámbito educativo, material didáctico, acceso a la tecnología…: ¿quiénes deben garantizar lo propuesto en este documento?

La neurociencia tiene un límite y es el aporte de sus investigaciones al campo de la salud. Que estamos seguros deben ser muchos y muy buenos. Aquí nos quedamos.



[1] http://anterior.cubaminrex.cu/Derechos%20Humanos/Articulos/EnCuba/Ni%C3%B1ez-y-Adolescenciahtml.html

http://anterior.cubaminrex.cu/Derechos%20Humanos/Articulos/EnCuba/Ni%C3%B1ez-y-Adolescenciahtml.html

[3] https://bernardvanleer.org/es/ecm-article/lecciones-del-sistema-cubano-de-desarrollo-de-la-primera-infancia/

[4]  http://es.internationalism.org/book/export/