¿Quiénes somos?

Somos un grupo de profesores de institutos terciarios preocupados por la formación docente.
Todos trabajamos en este nivel y nos interesa, a partir de allí, reflexionar acerca de nuestro hacer, buscando alternativas que posibiliten promover una formación docente profundamente comprometida con los valores democráticos y la inclusión social
Coincidimos en la necesidad de construir un espacio específico de la formación docente en los institutos superiores con el acento puesto en la praxis, entendida como reflexión sobre la acción y para la acción transformadora. Consideramos que cada uno de nosotros es portador y comunicador de saberes que deben ser puestos en circulación para su intercambio, para su enriquecimiento, para seguir cuestionando, proponiendo y andando. Decidimos convocarnos convencidos de que nuestros andares y pensares en solitario o en los pasillos de las instituciones donde trabajamos, se potencian, se enriquecen y se agigantan a partir de la búsqueda colectiva. Apostamos a reunirnos porque alimentar la llama del nosotros nos permite seguir disfrutando de la magia de lo humano.
Los profesores que integramos este espacio, sostenemos que la educación es un derecho social, y es uno de los factores clave para desarrollar estrategias que permitan que el progreso del país esté sustentado en un modelo en el cual el objetivo principal del crecimiento económico sea fortalecer la justicia social, promover la ciudadanía democrática y distribuir el conocimiento de manera equitativa.
Adherimos a los postulados de la Ley de Educación Nacional (26.206) la cual considera que la educación es “un bien público y un derecho personal y social, garantizado por el Estado Nacional” (art. 2); y la posiciona “como una prioridad nacional y una política de Estado para construir una sociedad justa, reafirmar la soberanía e identidad cultural, profundizar el ejercicio de la ciudadanía democrática, respetar los derechos humanos y libertades fundamentales y fortalecer el desarrollo económico-social de la Nación”(art. 3).
En el mismo sentido, compartimos el principio de “responsabilidad principal e indelegable por parte del Estado de proveer una educación integral, permanente y de calidad para todos los habitantes de la Nación y garantizar la igualdad, gratuidad y equidad en el ejercicio de este derecho, así como el “acceso de todos los ciudadanos a la información y al conocimiento como instrumentos centrales de la participación en un proceso de desarrollo social equitativo.”(art.44).
En el Nivel Superior, a partir de la sanción de la LEN 26.206 se posibilitaron transformaciones curriculares que recuperan la centralidad de la formación pedagógica y didáctica, las carreras se extendieron a cuatro años, se financiaron cientos de proyectos de investigación, la formación permanente, gratuita y en servicio llegó por primera vez a todo el territorio nacional. Al mismo tiempo, políticas educativas como los planes de becas, los Proyectos de Mejora Institucional, el Plan Conectar Igualdad, los canales televisivos Encuentro y Paka Paka, etc, etc tuvieron un formidable impacto en nuestro trabajo y en los IES.

Somos conscientes de que, aún con los avances conseguidos, se necesitan todavía muchos esfuerzos y decisiones políticas para garantizar el efectivo cumplimiento de la Ley de Educación Nacional. Entendemos que ese camino sólo puede cumplirse a partir de la profundización, la corrección y mejoramiento de las políticas públicas.
En sentido contrario, vemos que en la actualidad se promueven nuevas y controvertidas orientaciones para las políticas del Nivel Superior que han demostrado su fracaso en el pasado con nefastas consecuencias para la formación docente en particular y para la sociedad en general.
A través de distintos canales informales o semi formales se expresan ideas tales como: ¨reducir el número de institutos, concentrando la oferta en los que tengan mejores resultados y condiciones, ¨institucionalizar un examen de habilitación para ejercer la docencia¨, ¨establecer un filtro de calidad, que determine quién ingresa y quién se queda afuera de los profesorados¨, etc, etc
Como profesores Terciarios creemos que son premisas elitistas, contrarias al ejercicio del derecho a la educación superior y de llevarse a cabo, serían un gran retroceso para la formación docente.
Pero, al mismo tiempo, rechazamos la concepción ideológica desde la cual se enuncian las líneas políticas porque nos proponen un mundo habitado por competidores que no cuestionen el camino por el que los obligan andar. Nosotros confiamos en y proponemos la construcción de vías alternativas en las que las acciones colectivas y la solidaridad sean quienes marquen el rumbo y el ritmo del andar.
Como docentes, sostenemos y reconocemos la necesidad de un debate profundo que permita abordar las problemáticas actuales de la educación argentina en el nivel superior y fundamentalmente en la formación docente, sin atenuar su complejidad y articulando voces y puntos de vista diversos en un intercambio de ideas y experiencias.

Algunos andares y pensares

Uno de los andares y pensares que nos interesa trabajar se refiere al campo de los saberes que circulan en los IES. Es estos espacios producimos, entre otros, saberes relacionados con la enseñanza, con la formación docente, con el rol, con la ética, con la práctica. Los profesores somos portadores de ellos pero, no siempre es fácil compartirlos, profundizarlos y enriquecerlos con otros.
Por eso proponemos conformar un espacio para debatir la importancia de generar condiciones para la producción, validación, legitimación y socialización de estos saberes.
Como profesores del nivel terciario sabemos que la formación docente excede lo puramente curricular, en el sentido que no alcanza con “transmitir ciertos contenidos, indicar bibliografía, tomar parciales y finales”, para formar un docente. Además de éstos, incluye aspectos institucionales, vivenciales, de reflexión y análisis, de discusión y de práctica.
Entendemos que los profesores del nivel tenemos mucho para decir, para compartir, para aprender en relación con los ámbitos e instancias que deben ser parte de la formación

Desde nuestra experiencia podemos señalar que la formación docente no tiene una identidad definida. La trama de sus orígenes en las escuelas secundarias, mantiene características de este nivel a pesar que desde el año 1969 forma parte del Nivel Superior. Nos planteamos contribuir a la construcción de la identidad de los institutos de Formación Docente, partiendo de las fortalezas intelectuales que se desarrollan silenciosa y anónimamente en su seno.

Es desde este lugar que nos interesa profundizar la concepción de la formación docente como una formación laboral, definiéndonos como trabajadores de la educación abocados a la formación de futuros trabajadores de la educación, haciendo hincapié en el trabajo como un derecho, desde una perspectiva de construcción colectiva.
Consideramos que nuestra tarea no es una tarea individual. La formación no es una sumatoria de lo que cada profesor hace en el aula. Va mucho más allá de eso, incluyendo aspectos institucionales, éticos, vivenciales que se desarrollan colectivamente. Asumir esta concepción implica tomar conciencia del carácter colectivo y político del trabajo docente. Por eso uno de nuestros andares y pensares se centra en que cada uno, como formador, recupere el sentido de su trabajo y esté en condiciones de aprehender la totalidad del mismo.
En ese sentido, nuestros andares y pensares confluyen en la democratización de las instituciones de enseñanza. Una institución que forma para la democracia también debe conformarse como tal. Con un gobierno elegido por sus miembros, representantes de todos los claustros, en base a proyectos institucionales explícitos, puestos en debate con el conjunto de la comunidad educativa.
Estos aspectos nos llevan a pensar en el sujeto de la formación y desde ya consideramos a nuestros alumnos como adultos, sujetos de derecho con la posibilidad de intervenir en el gobierno de la institución, autónomos, con historias y saberes propios que juegan a la hora de formarse y que tienen, a su vez, muchos andares y pensares para aportar a su formación y a la de todos los miembros de los IES.

Desde estas concepciones generales nos convocamos y convocamos a los andares dispersos que viven la formación docente como el desafío permanente en el que decidieron poner en juego algunas de sus más hermosas pasiones. A pensar en conjunto. A debatir e implementar proyectos. A construir nuestro nosotros andando y pensando sobre la marcha