Quizá haya algo aquí…

Quizá haya algo aquí, que para los profesores en Ciencias Naturales sea de utilidad. 

Por Lilian Alonso

 

Respecto de la historia…

“Hace un siglo, tanto la clase obrera como los patrones consideraron importante que el conjunto de la población supiera leer y escribir. Todos encontraban en ello cierta ventaja. Durante largo tiempo, uno se ha preguntado sobre los efectos de esta democratización de la enseñanza. Los obreros, ¿han aprendido a leer y a escribir simplemente para llegar a ser buenos consumidores, lectores de publicidad o de las instrucciones de sus patrones? ¿O ese saber les ha dado acceso a una emancipación social y cultural? ¿Qué significado otorga a ese vasto movimiento que condujo a millares de maestros de escuela a propagar –como una suerte de misioneros- hasta las zonas más alejadas simultáneamente con la alfabetización, los estándares de la civilización industrial? ¿Hay que llorar por la pérdida de las culturas orales y de los tipos de vida en sociedades que les eran propios? ¿O hay que cantar himnos a los progresos de la civilización? Cualquiera sea la forma en que uno responda a tales cuestiones, la alfabetización ha llegado a ser, necesaria para la promoción de la dignidad humana”. Gérard Fourez.

Cuando tomamos la decisión de ser profesores en ciencias Naturales, debemos pensar en sostener el eje de la alfabetización científica en forma permanente. No estamos haciendo una representación de lo que los científicos hacen en sus investigaciones. Por el contrario, trabajamos sobre la importancia de la ciencia como herramienta para entender el mundo que nos rodea, interpretarlo y enfatizar sobre aquello que la sociedad nos trae como “beneficioso”, pero puede no serlo.

El aprendizaje de la lecto-escritura, lleva a la población humana a entender los mensajes de la sociedad, esto es indiscutible. Pero es necesario ir un poco más allá, profundizar y discernir, ese es el lugar que corresponde a la alfabetización científica, Trabajo que dependerá de aquel docente que entienda cuál es su verdadero rol.

Hasta el momento, volvemos insistentemente y casi sin querer a la enseñanza compartimentada, respetando siempre el marco de los diseños curriculares que no dejan de ser por un lado un espacio de seguridad y de respeto a los lineamientos de las políticas educativas, pero por otro representan islas de racionalidad que siguen configurando un modelo de repetición de saberes, que no tienen sentido en sí mismos, si no dan respuesta a un proyecto social, en un marco actual y desde la mirada de las políticas públicas.

La alfabetización científica dentro del curriculum CTSA (CIENCIA,TECNOLOGÍA, SOCIEDAD Y AMBIENTE), tiene significatividad cuando nos planteamos como profesores en ciencias naturales, qué es lo relevante en esta actualidad y cómo ha sido la historia; que marcos referenciales debemos utilizar en el momento de desplegar cómo pensamos y cómo llevamos adelante cada encuentro en el aula, cuales son los saberes que podemos construir junto con nuestros estudiantes, cuales son los intereses de los jóvenes, cómo tomo temáticas de lo cotidiano y trabajo con otros espacios curriculares.

Por qué consumo ese determinado dentífrico? El de la propaganda…

Si el calcio se absorbe hasta la adolescencia…una mujer de más de 40 años debe consumir yogurt con calcio?

Qué relación hay entre la genética y el equipo de Antropología Forense? Y Las Abuelas de la Plaza?

Es necesario memorizar nombres científicos, fórmulas y reproducir definiciones?

Quizá este es el posicionamiento para lograr que, las nuevas construcciones sean herramientas de interpretación y análisis de una actualidad que nos muestra lo que quiere, nos lleva a consumir sin sentido y a interpretar un recorte, según manipulan los medios de comunicación, sin tener en cuenta derechos mínimos de los ciudadanos.

Algunas herramientas…

Problematizar lo naturalizado

Cuántas preguntas pueden surgir a partir de esto?, o bien, alguna breve afirmación…Parecen inconexas, sin sentido, un entramado que representa más el desorden que lo ordenado de un diseño, pero en realidad cada una de ellas abre mil interrogantes más y nos lleva a ordenar el desorden con criterio lógico, de sentido y de utilidad, interpretando así al conocimiento científico como la forma más útil de dar respuestas a lo cotidiano, estableciendo lazos entre los contenidos de enseñanza y el contexto social, económico y político.

Aquí van varias…

Hay vida en el agua?

Esa planta nació aquí… quién sembró una semilla?

Cómo es la vida antes y después de la vida?

Somos lo que comemos o comemos por qué somos?, Qué podemos comer?

Molestos ruidos y olores de la ciudad.

Por qué pantalla solar y no crema hidratante? Qué otras opciones tenemos?

Pobres mariposas, sólo viven un día!!.

Los métodos anticonceptivos son en un 90 % responsabilidad femenina.

Tantos residuos…de dónde vienen y quién se hace cargo.

Galaxias, estrellas, agujeros negros, sol y luna…dónde están los planetas?, quién contó esta historia?

Los vegetales…pasado, presente y futuro?

Ese árbol mide aproximadamente 5 metros de altura, cómo llega el agua hasta la hoja más alta?

Enunciadas algunas problematizaciones, el lector pensará de que se trata esto. Vamos a comenzar un recorrido en búsqueda de respuestas colectivas, productivas y por suerte inacabadas, con el objetivo de encontrar propuestas para la acción. La significatividad a esos contenidos la daremos junto con los estudiantes.

Volvemos al origen del documento, interpelando el sentido real de la ciencia en el aula. Muchas veces aparece la pregunta por parte de los estudiantes… Y esto para qué me sirve? Quizá no sirva dar una respuesta inmediata, sino trabajar sobre comprender conceptos que nos lleven a interpretar el mundo natural y la vinculación de la ciencia con la tecnología, recuperando y llevando al aula saberes cotidianos, pautas naturalizadas sin sentido propio, frases impregnadas de metáforas, que probablemente puedan ser leídas de otras tantas maneras.

La célula, los sistemas del organismo humano, la clasificación de organismos. Los métodos anticonceptivos y las ITS. Los nutrientes: proteína, lípidos e hidratos de carbono…y tantas otras cosas más. Repito,  copio,  me aburro!!! Todos nos aburrimos los chicos y los docentes también.

Es necesario el contacto directo con la experimentación, la observación, la palpación, los aromas. Todos los sentidos se ponen en juego allí, esto lleva a poder pensar en planteos e hipótesis, en búsquedas de respuestas que quizá no lleven a ninguna parte o quizá sí, eso es lo interesante. Dejemos de insistir tanto en llenar hojas de carpetas con fórmulas, definiciones, dibujos y subrayado de títulos. Comencemos a romper viejas estructuras para armar otras.

Trabajar con proyectos

Todas las comunidades tienen problemáticas que pueden ser abordadas desde las ciencias naturales, pero necesariamente deben estar enmarcadas en un contexto social, actual, político y económico.

Es posible traer esas problemáticas al aula? De qué manera?

Pensemos en simples ejemplos:

Un arroyo contaminado, un basural en una esquina, las calles que se inundan, aromas desagradables en el ambiente…

Problematizar lo naturalizado seguramente será un buen punto de partida, Preguntando y repreguntando sobre situaciones poco saludables que vemos en el barrio, sin perder de vista a qué llamamos situaciones poco saludables. Todos tenemos la misma idea sobre esto?

Construimos conocimiento deconstruyendo otros. Cada pregunta que pueda hacer un docente, deberá formar parte del por qué y el para qué. Es aquí donde la clase se programa, nunca de una manera lineal. No sabemos que respuestas o intereses traen los jóvenes o si algo realmente les preocupa o no, estas son las razones por las que los formadores tenemos el arduo trabajo de transitar incesantemente la formulación de hipótesis, contrastarlas y analizarlas, sin perder de vista que debemos contar con un bagaje amplísimo de manejo de contenidos, actualizados y con una mirada clara en el pensamiento epistemológico, a la hora de disparar con este tipo de propuestas; en el momento de abrir el “envoltorio del paquete”.

Jugamos incesantemente con miles de posibilidades, quizá no podamos encontrar todas las respuestas pero seguramente encontraremos caminos que nos lleven a discernir, aclarar y poner en juego y en palabras, costumbres naturalizadas: Y con suerte a partir de ahora, los jóvenes guarden el papel del caramelo en su mochila hasta llegar a su casa y comiencen a tener acceso a legislación vigente sobre ambiente.

En la contextualización socio-cultural y política, irán apareciendo intermediarios responsables en un principio, responsabilidades compartidas y acciones posibles, pensando y analizando todo lo que nos proponemos con un marco histórico, económico, social y cultural.

Aquí nació un proyecto…

Desde mi experiencia:  Insistir en la pertenencia y participación llevan a la autonomía.

Este apartado estará sólo limitado a compartir experiencias personales. En la historia del academicismo los docentes, tomamos como normal (a partir de las normas), el autoritarismo mal traducido como respeto en los vínculos dentro de una institución. Muy lejos del buen trato, del profesionalismo y de generar un ambiente propicio para los aprendizajes de todos.

Esta aclaración vale, para dejar precedente en el trabajo áulico. Se ha instalado que, el trabajo sobre proyectos en el aula genera “desorden”, los jóvenes preguntan y repreguntan, se mueven de sus lugares, van hasta la biblioteca, salen y entran del aula, preguntan a otros docentes de la escuela, hablan y debaten…muchas veces, mientras hacen todo esto, toman mate, escuchan música, se ríen con chistes de algún compañero…este es el desorden más productivo que vi en mi vida profesional, la pregunta es muy sencilla…dónde debe estar ese docente entre tantísima producción que se “huele” en el ambiente?

La integralidad de cada sujeto, merece conocimiento, respeto y atención. Cada cual con su historia y cada quien con sus características. Todos venimos de algún lugar, todos tenemos un contexto con más o menos problemas, todos merecemos el mismo trato, el buen trato, la cordialidad que es, en definitiva, la actitud más pura de respeto hacia el otro.

Por los pasillos de las escuelas secundarias y en las salas de profesores o en diferentes reuniones, se escuchan incesantemente frases como: “Ese chico es un desastre” “ese grupo es lo peor que vi en años”, “no sé por qué los padres no se hacen cargo, creen que nosotros somos los responsables”

Es muy difícil escuchar: “les estará pasando algo a ese estudiante”, “Por qué siempre llega tarde? Parece que hoy, tiene pocas ganas…esto es sólo cuestión de tiempo.

Cuando el docente tiene plena seguridad de su programación y la experiencia lo lleva a la auténtica evaluación (M.C. Davini), sabe muy bien el despliegue de posibilidades que permite el aula, en pos de lograr aprendizajes increíblemente significativos y pedagógicamente críticos.

Todo individuo busca una calidad de funcionamiento humano basada en la posibilidad de determinar su propio comportamiento; tiene la necesidad innata de sentirse autónomo y de controlar su propia vida. Esta necesidad de autodeterminación se satisface cuando el individuo se siente libre de actuar por su propia voluntad, de comprometerse en actividades porque así lo desea y no porque debe hacerlo. El fundamento es la libertad de elegir y de tener opciones, en lugar de estar forzado a comportarse de acuerdo con los deseos de los otros.

Aquí claramente estamos hablando de autonomía. La escuela en realidad no estimula esto, sigue basada en premios y castigos que llevan al recorte monótono de no poder aprender…es como mantenerlos “atados a sus sillas”, en un absoluto y latoso discurso vacío.

Una breve historia:

Hace algunos años, en los que aún se sostenía la Ley Federal De Educación, las escuelas secundarias estaban enmarcadas en un absoluto autoritarismo (no significa lo dicho que en la actualidad no exista), pero en esos momentos todo era más complicado, como por ejemplo romper con la hegemonía del discurso docente.

Era en ese tiempo profesora de un grupo de 6° año, con orientación en Cs. Ns. tenía dos espacios a cargo; Biología y Un espacio especializado: Nutrición. Lo que equivalía a seis módulos semanales con el mismo grupo.

Los días jueves, entrábamos a clases7.30 hs. Noche cerrada en pleno invierno. Los chicos con sueño, pocas ganas, caras de pocos amigos.

Antes de llegar al aula debían pasar por la sección entrada (donde los esperaba el preceptor, apurándolos y retándolos porque llegaban tarde y sumado a esto la amenaza de la media falta en el cuaderno de comunicaciones). Imaginen en qué condiciones llegaban al aula esos pobres chicos!!!

Siempre tuve la misma actitud, para mi el tiempo no se compara con la calidad, lo que marque el reloj no es importante a la hora de los aprendizajes.

A todos los recibía de la misma manera:  Un buen día, cómo estás,  te pasó algo? Desayunaste? Y ahí comenzaban a relajarse.

Poco a poco fuimos incorporando el desayuno; lo que había o lo que se podía traer, desde pan casero hasta galletitas, todo se compartía. Agregamos mate cocido o té, cedido siempre por una auxiliar de la escuela. El mate nos costó más: Estaba prohibido.

Y es allí cuando me cruzo con una lectura: Raffini,J.P. 150 maneras de incrementar la motivación en clase. Buenos Aires. Troquel. 1998. P. 11 a 25.

Comenzamos a estimular los sentidos de manera tal que al entrar al aula, nos sintiéramos a gusto, parte de nuestras vidas pertenecía a ese ámbito: además del desayuno, agregamos aromas (con aceites esenciales en un aromatizador con vela) y música. Cada uno podía sentarse como más cómodo estuviera y no fue necesario nada más, para llegar a maravillosas producciones y construcciones impensadas en los aprendizajes.

Problematizamos todos los contenidos, sumamos hipótesis, nos trasladábamos al aula laboratorio, veíamos videos, leíamos y debatíamos. Plasmábamos en hojas (de carpeta, cuaderno, en blanco de un lado y escritas de otro), todo lo que trabajábamos. Aprendimos a usar el cuaderno de campo, hicimos salidas, mucho recorrido, intenso, imperdible, lo recomiendo.

Entraban y salían del aula buscando materiales en biblioteca, iban a consultar al laboratorio, semana tras semana traían nuevas propuestas. El aula era un desorden (para los de afuera que muchas veces me interpelaron), pero para nosotros, los más de 40 que estábamos allí, fue maravilloso.

Y así seguí, año tras año muy a pesar de muchas miradas. Valió la pena!!!!!

Definitivamente…aprendizaje por indagación.