Síntesis de Foros

ANDARES Y PENSARES

Agradecemos la intervención de las compañeras y a los compañeros que participaron y enriquecieron este espacio de pensamiento e intercambio:

Magalí, Tamara, Daniela. Alicia, Dani Camp, Mariana, Susana, Elena, Lidia, Sergio Keyra, Norma Palomares, Claudia, Anita, María Laura García, Elena de Jujuy, Lidia Q, Ivana. Sandra Orsatti, Marianela, Fernando, Ana María Díaz, Gabriela, Angélica, Héctor, Sonia, Nilda de Jujuy, Gustavo, Javier Adur, Mirtha, Marisa, Lujan de Paz.

gracias (01)


Foro Nº1: Tiempo duro     Foro Nº2: Tribulaciones…     

Foro Nº3: Una práctica sin prácticas…

 


    

FORO Nº 1:

Tiempo duro, tiempo triste, tiempo difícil…así es el tiempo que estamos viviendo

El foro con el tema denominado Tiempo Duro, tuvo lugar entre el 1 y el 12 de abril, contó con 342 visitas y 21 comentarios.

Partimos de las siguientes preguntas:

¿Enseñamos criterios de selección y jerarquización de contenidos?
¿Les enseñamos a armar guías de trabajo para que sus alumnos trabajen en forma autónoma?
¿Enseñamos a elaborar consignas claras y sencillas?
¿Les enseñamos variedad de estrategias que motiven e interesen a los niñes/adolescentes?
¿Los preparamos para mantener el vínculo con sus alumnos?

CONCLUSIONES:

A partir de las intervenciones realizadas en el foro, se puede inferir:

No formamos para el trabajo cooperativo.

Les docentes participantes no siempre se hacen las preguntas planteadas en el foro a la hora de realizar las planificaciones o secuencias didácticas, puesto que se privilegia el contenido disciplinar personal, antes que a la modalidad del trabajo colaborativo. Aunque se reconoce el valor de tenerlas en cuenta.

Así mismo comentan cómo se evidencian  las desigualdades, sociales, económicas, individuales y colectivas que ponen de manifiesto la escasez de recursos que existen en las diversas de las realidades educativas y por ende la diferencia de oportunidades tanto para les alumnes como para les docentes.

Algunos de les participantes manifiestan impotencia y tristeza frente a las realidades escolares descriptas sobre las que se puede hacer muy poco o nada, como es el tema de la falta de luz. Sin embargo esta realidad permite revalorizar y resignificar muchos de los recursos con los que sí se cuentan muchas veces naturalizados.

En referencia a los criterios de selección y organización de los contenidos en la mayoría de los comentarios hay coincidencia en que no se desarrollan trabajos colaborativos. No se construyen acuerdos didácticos y pedagógicos.

Una propuesta que resulta interesante es pensar en la utilización de la tecnología para buscar y conseguir  acuerdos institucionales entre les docentes para la selección, jerarquización y organización de los contenidos a enseñar. Puesto que se pone el énfasis en la tecnología como  herramienta virtual (cómo enseñar), se transforma en un fin en sí mismo y se pierde de vista qué enseñamos, para qué enseñamos, a quiénes enseñamos, perdiendo de vista la profundidad que debe tener el trabajo docente.

 Vale la pena también pensar en dos ideas contrapuestas que se plantean en las intervenciones: por un lado la pedagogía de la seguridad, como pensamiento predominante en la educación hegemónica y por otro lado la pedagogía crítica, que queda en el plano discursivo, desdibujada a la hora de leer el mundo.

En síntesis, se propone utilizar las tecnologías como herramienta didáctica sumamente útil, sin desplazar los contenidos del eje fundamental de la enseñanza y el aprendizaje, haciendo especial hincapié en los recortes de la realidad a la hora de realizar la selección, jerarquización y organización de las clases en un trabajo colaborativo.


FORO Nº2: 

13 de abril 2020

Tribulaciones, lamentos, ocasos y aprendizajes de los docentes desde la virtualidad absoluta en la práctica: fortalezas y debilidades.

Los invitamos a compartir aquí sus opiniones.

Este foro tuvo 137 visitas y 9 comentarios

CONCLUSIONES

Ante las tribulaciones y lamentos que expresamos les docentes, queda expuesta la enorme preocupación que tenemos, las preguntas que se abren, las contradicciones que nos recorren, las respuestas que no alcanzan y la inmensa cantidad de situaciones colectivas e individuales que no podemos resolver. Pero los lamentos no quedan sólo en tribulaciones, también en este foro queda evidenciada la búsqueda incesante y la apuesta a continuar luchando por la educación como un derecho social que debemos garantizar les trabajadores de la educación pública estatal.

Así mismo aceptamos los desafíos, salimos al ruedo, nos corremos de las zonas de confort, probamos diferentes estrategias, intercambiamos experiencias, buscamos información, meditamos, escuchamos, armamos equipos de trabajo, nos angustiamos, nos enojamos, nos concientizamos respecto a los daños ocasionados por los años en los que la educación no fue un derecho promovido y garantizado por el Estado, confirmamos nuestras sospechas respecto a la profundización de la desigualdad. Ponemos el cuerpo, trabajamos muchas más horas que en la presencialidad. Armamos y desarmamos las clases, porque muchas veces no sabemos. La pandemia vino a por nosotres sin preguntarnos si estábamos preparades.

Nos conmueven les estudiantes que también ponen el cuerpo, buscan seguirnos, se organizan para ayudarse y trabajar de manera cooperativa y solidaria.

Todes buscamos los caminos que permitan conseguir el acceso a la virtualidad para nuestres estudiantes. La falta de acceso abre y profundiza la brecha de desigualdad. El aula es el lugar en el que promovemos que las oportunidades se asemejen.

La tristeza, la preocupación, la incertidumbre son sensaciones que nos atraviesan como docentes, como trabajadores de la educación en una búsqueda incansable que no se termina.

Intercambiar, conversar y escuchar resulta reparador y son acciones que se repiten en los contextos de quienes participamos en este espacio.


FORO Nº3 : 

 ¿Qué hacer con el Espacio de la Práctica en tiempos de pandemia?

El foro denominado “Una práctica sin práctica”, estuvo activo entre el 29 de abril y el 8 de mayo de 2020 y contó con 507 vistas y 17 intervenciones.

Partimos de las siguientes preguntas y preocupaciones:

¿Es posible cursar, como proponen los diseños curriculares, el Campo de la Práctica como eje vertebrador a través de la virtualidad?

¿Cómo acreditarlo?

¿Tendríamos que ofrecer a les practicantes situaciones para que elles practiquen en la virtualidad como docentes?

¿Extendemos su cursada hasta que podamos ingresar a las instituciones?

CONCLUSIONES:

A las preguntas realizadas al comienzo del foro los/las docentes que participan agregan: ¿se puede dar un título sin haber practicado en una escuela?

Las opiniones se van encontrando y desencontrando, algunos piensan que sí hay «práctica docente», que hay «práctica de enseñanza» y que las mismas no están suspendidas, que lo suspendido es lo presencial.

Aparece la cuestión de la presencialidad, la distancia física y la virtualidad como categorías para pensar la enseñanza y el aprendizaje en un nuevo contexto socio histórico que excede nuestras fronteras y se vuelve una realidad a nivel global. Esto se deduce de más preguntas que nos interpelan y nos dejan reflexionando ¿Por qué no pensar en nuevas propuestas para este tiempo específico de emergencia?  Hoy tenemos que pensar en prácticas desde la distancia, no solamente desde la virtualidad; porque hay muchos niños/as que no cuentan con conectividad; y dar la posibilidad a lxs docentes en formación de poder participar en diferentes acercamientos debido a la realidad que estamos viviendo.

Así mismo surge la preocupación por las propias clases que estamos dictando cuando decimos: estamos por empezar a dar «clases» que no son tales sino conversaciones escritas, guías de preguntas para leer y ver videos.  Y entonces siguen más preguntas. Qué pasa luego?

No hay respuestas.

Nadie se anima a decir nada…

Si bien, como dicen las /los compañerxs estas prácticas nos interpelan sobre cómo enseñamos, qué estructuras se instalaron, qué «seguridades», y cómo de repente lo conocido se cae y lo otro, lo alternativo, lo insurgente,  emerge, acciona, entonces cabe pensar ¿debemos aceptar la incertidumbre como un nuevo modelo?

Se afirma que sostenemos una práctica docente, y realizamos una práctica de enseñanza y aquí aparece la propuesta del trabajo mancomunado, el quehacer sostenido con otras cátedras. A partir de esta propuesta ¿se podría retomar esta idea de la práctica como eje vertebrador? ¿Es realizable articular? ¿Por qué se podría de manera virtual si no se logró de manera presencial? ¿Qué lo haría posible?
Cabe insistir en las condiciones con las que ingresamos a este contexto de pandemia respecto a la virtualidad, a las herramientas digitales que manejamos, a la conectividad, a los recursos con los que cuentan nuestrxs estudiantes, todos estos temas nos interpelan y nos invitan también  a despojarnos de marcos teóricos hoy en proceso de quiebre. Estamos en un momento de experimentación. Los formatos escolares postpandemia no serán los conocidos. El currículum se tiene que transformar en una hoja de ruta flexible. Necesitamos mayor acompañamiento de recursos materiales, de capacitación y de supervisión que se fundamenten en políticas de cuidado de la vida.

También se afirma que no hay práctica total sin presencialidad, puesto que los docentes en formación no hacen una carrera sino que recorren un trayecto formativo.

Por lo tanto aparecen, en diferentes intervenciones, propuestas de extender las Prácticas para transitar lo cotidiano y poder vivenciar lo que fluye en las aulas y que ningún entorno virtual puede igualar.

Como contracara en una intervención se menciona que las 4 paredes del aula o una escuela es una parte de la educación, citando a Jorge Huergo y la enseñanza de la práctica que se realiza en la “ciudad educadora”.

Así mismo se propone que los/las alumnos participen del debate y construyan alternativas como parte de la práctica.

Para cerrar cabe insistir en la necesidad de pensar buenas propuestas de formación que incluyan esta realidad pero que no nos obligue a responder apresuradamente en un “todo vale”. Mantengamos la virtualidad con nuestros/as estudiantes, analicemos esta realidad, preparémonos de la mejor manera para colaborar con la enseñanza cuando se abran las escuelas, logrando que los futuros docentes estén en condiciones de tomar las mejores decisiones pedagógicas sabiendo por qué y para que enseñan.

Cerramos con la pregunta inicial ¿se puede dar un título sin haber practicado en una escuela?