Una propuesta de democratización de los IES

En debate: UNA PROPUESTA DE DEMOCRATIZACIÓN DE LOS IES

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INTRODUCCIÓN

“… los espacios, las estructuras, el funcionamiento, las normas, los ritos, nos forman o nos deforman, aunque no exista en el entramado organizativo una intencionalidad explícita. Las organizaciones se convierten en aulas gigantescas en las que todo habla, en las que todo enseña…” Santos Guerra, M A

Nos proponemos elaborar un aporte para debatir la dimensión institucional de la formación docente, partiendo de la idea que los vínculos, la forma de tomar las decisiones, la comunicación, la integración o no de los contenidos y profesores, el grado de participación de los estudiantes y profesores, el mecanismo de elección de equipos directivos, entre otros aspectos, constituyen instancias formativas que deben ubicarse en el centro de la discusión.

En la actualidad, los institutos de la provincia de Buenos Aires, se encuentran sin definir una identidad propia desde lo normativo,  a mitad de camino entre el sistema escolar tradicional y la pertenencia a los estudios superiores (no universitarios). De hecho, durante muchos años se los identificó por la negativa, es decir, formando parte del nivel terciario, pero dejando bien claro “no universitario”.

Se puede mencionar como ejemplo la ley 10579 que regula el trabajo docente, aprobado en el año 1958 cuando los IES no existían. Al crearse los institutos de formación docente se intentó hacer entrar esta nueva organización en esa normativa que no los preveía sin tener en cuenta que su especificidad y características propias excedían a lo establecido para instituciones educativas de nivel inicial, primario y/o secundario.

Sería injusto no reconocer que políticas implementadas durante el período 2003 – 2015 fueron importantísimas y ayudaron a consensuar determinados parámetros comunes a nivel nacional que superaran la caótica situación heredada de la década del noventa. Concretamente, las elaboraciones de algunos documentos marcan una tendencia hacia la construcción de un marco regulador propio, pero que aún no alcanzan para definir su perfil y el marco laboral de sus docentes.

Es desde este lugar y desde la verdadera necesidad de contar con un marco normativo específico, y tomando como base el Reglamento Orgánico Marco (ROM) y  la Resolución CFE Nro.30/07 Anexo I: Hacia una Institucionalidad del Sistema de Formación Docente en Argentina,    que invitamos a pensar en conjunto aspectos  organizacionales que realmente colaboren en la profundización de la identidad del nivel, otorgándole la posibilidad de desarrollar acciones que le permitan posicionarse como una instancia no sólo de formación de docentes, sino también productora de conocimiento, de investigación, realizadora de proyectos de intervención pedagógica.

DE LA IDENTIDAD

Repensar la identidad de las instituciones formadoras es fundamental para replantear su lugar en el sistema educativo provincial.

Esta identidad tiene que ver con su historia. La provincia fue una de las primeras en pensar la formación docente más allá de las escuelas normales. Cuando en 1949 se organizaron los Institutos Superiores de Pedagogía como complemento de las Escuelas Normales se planteaba una identidad diferente del nivel secundario y del nivel universitario. Lamentablemente, las prácticas institucionalizadas y los vaivenes de las políticas educativas posteriores impidieron la continuidad de esa identidad. Entendemos que profundizar esa identidad es una de las necesidades que tienen los institutos para hacer frente a los requerimientos específicos de formación que pudieran plantearse las instituciones o los docentes en distintas circunstancias en la escala local.

El ROM en su artículo 3 establece: “La formación docente tiene entre sus funciones la formación docente inicial, la formación docente continua, el apoyo pedagógico a las escuelas y la investigación educativa.”

Compartimos esta definición, pero, para poder desarrollarla sería importante que los IES contaran con condiciones edilicias y laborales que les permitiera llevar acciones no solo de formación sino también de investigación y de intervención. Por ejemplo, los IES podrían detectar los problemas de enseñanza del distrito y generar proyectos de intervención acerca de esas problemáticas específicas, promoviendo, entre otras acciones  investigaciones locales.

Este último aspecto se relaciona con una cuestión fundamental de estas instituciones, es que las mismas son productoras de saberes sobre la enseñanza, sobre el trabajo docente y sobre la formación, saberes sumamente específicos que tienen que ser sistematizados y difundidos.

En estos contextos, se produce un saber sobre la enseñanza extremadamente valioso, de una especificidad posible en el marco del trabajo de formación. Lo notable es que, a pesar de las vacancias en el saber académico, el saber producido en la formación no suele ser reconocido como tal. No es identificado como forma valiosa de respuesta a problemas relevantes. No circula o circula poco, generalmente bajo la forma del relato de experiencias, referido a la singularidad de las situaciones. Que el saber producido en la formación no sea reconocido como tal y no circule tiene al menos dos consecuencias: a) no puede beneficiarse del examen, la crítica y la reformulación, prácticas posibles cuando los conocimientos toman estado público; b) las trayectorias profesionales de los formadores de docentes no capitalizan estos desarrollos, pues la falta de instancias donde estos saberes circulen de maneras productivas disminuye las oportunidades de los formadores de realizar actividades profesionales valiosas de por sí y acumulables para sus carreras.

Las consideraciones anteriores abren la necesidad de analizar cómo se resuelve la relación producción/reproducción del saber en la formación docente, y cómo podría resolverse en dirección a visibilizar y jerarquizar la producción de saberes en el marco de sistema formador. Para ello es necesario pensar nuevas formas de organización institucional que viabilicen los caminos de producción del conocimiento acerca de la enseñanza y que generen intercambios entre las instituciones que superen las conocidas prácticas docentes.

Generar instancias de producción de conocimiento sobre problemáticas específicas de la formación docente desde unas perspectivas que suelen estar ausentes en las investigaciones que se producen en el circuito académico universitario buscando impactar sobre las prácticas de formación inicial,  son saberes propios de los IES y definen su identidad

Para poder llevar a cabo estos propósitos es necesario promover y/o fortalecer en las instituciones una lógica de funcionamiento y organización propia del nivel superior; que sea pertinente a la especificidad de la tarea de formar docentes y de los saberes que produce. El nombramiento de profesores sólo por horas cátedra frente a curso, es un impedimento para la producción de saberes anteriormente mencionados.

DE LOS PROFESORES

Continuando con la línea anterior, encontramos que el ROM establece las funciones del profesor. Por un lado están las propias del desarrollo de las cátedras: dictado de clase, organización de programas, evaluación, etc.; y por el otro, establece funciones de extensión y de investigación Artículo 40.- “Integrar los equipos docentes responsables de la formación docente y/o técnica, extensión y promoción e investigación y desarrollo educativo y los órganos de participación, según corresponda”  más adelante  agrega que en la extensión y promoción: el profesor debe proponer y elaborar proyectos acordes con los lineamientos del PEI y cumplir con el desarrollo del proyecto correspondiente. Y en la investigación y desarrollo educativo: proponer y elaborar proyectos de investigación acorde con los lineamientos del PEI y cumplir con el desarrollo del proyecto de investigación correspondiente.

Nos preguntamos ¿cuáles son las condiciones institucionales para que se lleven a cabo estas acciones? Si los docentes del nivel son nombrados por horas frente a curso, no cuentan con horas que se puedan destinar a otras funciones. Es así que ellas quedan presa del voluntarismo de cada profesor o de equipos de trabajo que se conforman también en forma voluntaria.

Si realmente queremos que el nivel cumpla con estas funciones necesitamos crear condiciones que lo posibiliten, por ejemplo, nombramiento de profesores por cargo donde se incluyan horas frente a curso y horas destinadas a actividades de investigación, extensión, intervención, capacitación. A través de la conformación de cargos docentes, es posible contemplar una distribución interna de tiempos destinados a distintas tareas (en este caso el financiamiento debería quedar incorporado a las POF de los institutos).

La ampliación y diversificación de funciones en una institución multiplica sus tareas, sus procedimientos administrativos, sus necesidades de producción de información, su consumo de recursos materiales, etc. De allí que no puede sostenerse únicamente sobre la ampliación de la renta docente. También deberá asegurarse la disponibilidad de recursos administrativos (materiales y humanos) y tecnológicos para que su desarrollo no resienta el conjunto de la actividad de la institución.

Asimismo, nos parece oportuno discutir las características que deberían adquirir la investigación y la extensión de los IES. Características que sería interesante definirlas en función de su identidad y de los problemas específicos que encaran.

DE LOS EQUIPOS DIRECTIVOS Y FORMAS DE GOBIERNO

Otro aspecto que nos parece fundamental para lograr una institucionalidad acorde con las necesidades de los IES, tiene que ver con la forma en que se accede a los cargos directivos. El ROM establece que la dirección: “Es la máxima autoridad responsable de la gestión institucional. Su selección y posterior designación será por concurso de títulos, antecedentes y oposición de acuerdo a lo normado por el art. 76 de la ley 10.579 y decreto reglamentario”. Estas modalidades estatutarias de concurso fueron pensadas para las carreras docentes y la organización del trabajo propias de otros niveles del sistema, con rasgos distintos a los del nivel superior. Los concursos en el sistema formador no pueden ser asimilados automáticamente a los que se realizan en otros niveles del sistema educativo, dado que son otros los requisitos de formación y trayectoria profesional previa y las exigencias de la tarea.

Por tanto, generar modalidades de elección de autoridades adecuadas para valorar las experiencias, capacidades y conocimientos específicos que se requieren para la conducción de institutos de formación de maestros y profesores, implica distinciones, tanto respecto de los concursos que se realizan en otros niveles del sistema educativo, como respecto de los que tienen lugar en la universidad.

El acceso a los cargos directivos de las instituciones formadoras debería combinar procedimientos de concurso de antecedentes, con procedimientos electivos, sobre la base de un proyecto de trabajo para un período considerado. Antecedentes, antigüedad, pero también proyecto colectivo y mecanismos electivos donde participen docentes y estudiantes. Esta combinación de mecanismos permitiría asegurar la necesaria idoneidad para el cargo y la representatividad del proyecto político académico que la conducción se propone llevar adelante.

Un IES debe estar dirigido por un directivo que se centre en lo pedagógico y que sume al resto del personal, que pueda elaborar en forma conjunta un proyecto pedagógico institucional, que esté en condiciones de llevarlo a cabo, de generar instancias colaborativas, de construir acuerdos, de relacionarse con otras instituciones de la comunidad, etc.  Lo establecido por el Estatuto Docente no permite dar cuenta de dichos aspectos.

Para llevar a cabo un verdadero proyecto formador en un IES y en un distrito particular, sería importante que los cargos directivos se concursaran institucionalmente con la presentación de un proyecto pedagógico, con difusión del mismo, y a través de la elección de los integrantes. Sabemos que este mecanismo se lleva a cabo en varias provincias, entre otras: Río Negro, Neuquén, Mendoza, CABA, Jujuy.

Además del cargo directivo es importante contar con órganos colegiados compuestos por representantes de profesores, estudiantes y egresados, también elegidos democráticamente.

En pocas palabras, consideramos que establecer gobiernos colegiados, mecanismos de renovación periódica y alternancia de los equipos de conducción de las instituciones formadoras, consolida la construcción de prácticas democráticas en la vida institucional.

DE LA AUTONOMÍA

Sabemos que el tema de la autonomía es una cuestión complicada en una formación  regulada y planificada por el Estado, pero nos preguntamos si existe algún margen posible de autonomía sin dejar de ejercer su función específica.

En este sentido, compartimos lo planteado por la Resolución CFE Nro.30/07) donde plantea que “es deseable incrementar los márgenes para que las instituciones se den sus propias normas frente a: asuntos institucionales que admiten resoluciones diversas sin que esto afecte las funciones y objetivos públicamente asignados al sistema formador; asuntos que pueden ser abordados por la institución, frente a los cuales la  intervención de ciertos sectores del Estado sólo tiene efectos burocratizantes e iniciativas institucionales que no sólo no contradicen, sino que fortalecen el cumplimiento de las funciones y objetivos públicamente asignados al sistema formador, en la medida en que fortalecen la dinámica de la institución”.

Dicho documento, aclara, que, independientemente de cuáles sean los asuntos particulares sobre los que concretamente las instituciones formadoras toman de hecho o podrían o deberían tomar decisiones autónomas, será necesario también considerar que el ejercicio de mayores niveles de autonomía requiere del funcionamiento de órganos colegiados de gobierno de las instituciones. Este aspecto se encuentra definido en el ROM provincial, pero sería necesario repensar su funcionamiento y alcance en un nuevo marco institucional.

Es necesario generar condiciones para el ejercicio de la autonomía. Dependiendo de las tareas que resulten de una ampliación de los márgenes de autonomía, estas condiciones pueden ser de distinto tipo: presupuesto de manejo autónomo para acciones de extensión y/o investigación; propuestas de capacitación distritales, proyectos de intervención pedagógica, producción de materiales y recursos didácticos, entre otros.

Esta propuesta, además, conlleva a otro debate (que lo dejamos para otro documento) que se refiere a la función de los inspectores del nivel. Asimismo, abre otra discusión referida a la dependencia de los IES de los inspectores regionales y distritales. En este aspecto consideramos, que es necesario contar con instancias de comunicación e intercambio que posibiliten definir necesidades e intereses locales y/o regionales, pero que estas instancias no implican depender de dichas inspecciones dado que esa dependencia limita y no fortalece la identidad de los IES ni el desarrollo de sus funciones específicas. Por ejemplo revisar algunos aspectos de los trámites burocráticos para realizar salidas educativas, dado que en este aspecto,  tampoco contamos con normativa propia.

Compartimos con la resolución mencionada que mayores márgenes de autonomía tendrán un efecto de jerarquización, en la medida en que habiliten el desarrollo de espacios de producción y estilos de trabajo directamente asociados con la complejidad de formar docentes; en la medida en que habiliten el desarrollo profesional de los formadores y la instalación de unas formas de relación con el saber y con la tarea de enseñar que impacte en la formación de docentes más autónomos para llevar adelante una tarea en las escuelas que se presenta cada vez más impredecible.

EN SÍNTESIS

Los institutos de formación docente se ocupan de formar al 70 % de los docentes del país. En la Provincia de Buenos Aires el porcentaje es aún mayor. Cuando conformamos Andares y Pensares nos propusimos, entre nuestros principales objetivos, repensar, jerarquizar y destacar la especificidad de los institutos como agentes formadores.  La experiencia cotidiana nos muestra que, aún con el peso que tienen los Institutos de Educación Superior, es la universidad la institución que aparece como única instancia de validación del saber. Lejos de pretender establecer un antagonismo entre ambas instancias formativas, entendemos que se le debe un espacio a la cantidad de conocimientos que circulan por los institutos. En ese marco y con ese fin, entendemos que resulta imprescindible encarar, debatir y reformar la dimensión institucional de los Institutos.