La Leyenda rosa de los nuevos contenidos de enseñanza. El adoctrinamiento escolar en manos de las empresas

La conquista de América durante mucho tiempo fue enseñada desde la perspectiva de la leyenda rosa, donde se presentaba la labor de los españoles como civilizadora, evangelizadora, dadora de cultura y se presentaba al nativo como salvaje, cruel e ignorante. Esta perspectiva persistió años en el sistema educativo y se puede decir que aún se encuentran algunos vestigios de ella.

Si hacemos un poco de memoria todos recordaremos el contenido de los manuales escolares que nos presentaban imágenes de españoles “civilizando” a los salvajes nativos americanos.

Muchos docentes sentíamos que estábamos enseñando a nuestros alumnos algo “falso” o por lo menos que le estábamos ocultando otra perspectiva de análisis.

Después de muchos años de revisión y lucha por parte, entre otros, de los pueblos originarios, esta visión comenzó a modificarse. Quizás en algunos momentos se cayó en la leyenda negra que descarga sobre España la responsabilidad del saqueo colonial.

En los diseños curriculares vigentes podemos encontrar propuestas superadoras de estas leyendas, donde se propone aproximar a los alumnos a un proceso histórico a partir del trabajo con distintas fuentes y distintas voces, que les permita conocer a los diferentes actores que intervinieron y participaron del proceso de la conquista de América. Desde este lugar se busca que los alumnos profundicen su conocimiento sobre este hecho; pongan en cuestión visiones etnocéntricas; reflexionen sobre las diferentes perspectivas y modos de construir la realidad.

Con estas propuestas se busca superar esa dicotomía “Ni leyenda rosa ni leyenda negra” como decía Eduardo Galeano, lo importante es “recuperar la realidad: ese es el desafío. Para cambiar la realidad que es, recuperar la realidad que fue, la mentida, escondida, traicionada realidad de la historia de América.”

Pero, en la actualidad parece que se vuelve a proponer la enseñanza desde determinadas leyendas.  En este caso desde la leyenda rosa con el fin de promover una visión positiva hacia la actividad minera.

No es casual que Marcelo Álvarez, presidente de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros dijera «Los manuales de educación de las escuelas primarias y secundarias siguen tratando a la minería como una actividad contaminante, cuando el país promueve el desarrollo de la minería». Y asimismo señaló «Se podría cambiar parte de los currícula de Ciencias Naturales, va a depender del desarrollo de la minería del país”.

Siguiendo esta línea y con el aval del Gobierno, los empresarios mineros comenzaron a ablandar el tema con visitas y charlas en escuelas, tanto que ya estuvieron en el Colegio Nacional Buenos Aires y en la ORT y, según Álvarez, ya los llamaron de otros colegios. En breve, estarán en el colegio Florence Nightingale School de Acassuso, donde brindarán charlas en el nivel primario y secundario, y en otras escuelas más, según confirmó el director de Asuntos Corporativos de la minera Cerro negro. (http://www.politicargentina.com/notas/201705/21162).

Esta misma Cámara lleva a cabo acciones educativas. Por ejemplo, realiza un programa que “propone concientizar y educar a los niños acerca de la importancia de la minería apuntando a generar en los chicos aprendizajes significativos en torno a la temática. A través de dispositivos lúdicos y formatos divertidos, se generan espacios de aprendizaje que involucran y vinculan lo cognitivo con lo vivencial. Se puede corroborar en su página http://www.caem.com.ar/educacionminera/

En su página web cuentan que ya han visitado más de 180 escuelas, alcanzando a más 13.000 niños de 3ero, 4to, 5to y 6to grado. Estas visitas tienen por objetivos: Concientizar y educar a los niños acerca de la importancia la minería y la presencia de los minerales en la vida cotidiana; transmitir con claridad la noción de que “todo lo que hacemos o necesitamos está vinculado a la minería, enseñar cuestiones básicas acerca de dónde provienen y cómo se extraen los minerales.

Otro punto muy preocupante es el Acuerdo minero realizado entre la Cámara Argentina Empresarios Mineros (CAEM) y el gobierno nacional y gobiernos provinciales. En él se dice que “sí, se plantea la necesidad de avanzar en una nueva visión y nuevas pautas para el desarrollo del sector se hace necesaria una Política de Estado Minera para el Siglo XXI».  Dentro de esa política de Estado se encuentra la educación y por eso en dicho acuerdo aparece un capítulo destinado a ASPECTOS EDUCATIVOS Y FORMATIVOS, en el que menciona:

“Con el objetivo de que la comunidad educativa reciba conocimientos sobre la actividad minera y éstos tengan fundamento científico –lo que contribuirá a una mejor y certera información de la sociedad–, las Partes se comprometen a llevar adelante acciones con los Ministerios de Educación Nacional y Provinciales para lograr la incorporación, dentro de los currícula de los niveles primario y secundario, de contenidos sobre: a) la constitución geológica del territorio nacional y provincial; b) los productos mineros que se generan en el país y en las provincias, su utilización en la vida cotidiana; c) la importancia del sector minero en la economía nacional y regional; y d) la regulación ambiental de la actividad minera”.

Esta situación, se repite en otros ámbitos como los agro tóxicos, con un convenio firmado por los ministros de Educación y Agroindustria; o con la ONG Junior Achievement Argentina que brinda formación gratuita para niños y jóvenes en escuelas públicas y privadas de Argentina basándose en tres pilares: educación económica, emprendedurismo y formación económica…

En los casos mencionados, y podríamos nombrar más, es posible advertir una visión única acerca de estas actividades. Pero más allá de esta leyenda rosa lo que nos preocupa es la intromisión de estas organizaciones en la definición de los contenidos curriculares a enseñar. No sólo intervienen en la decisión de qué enseñar, sino que además dicen desde qué perspectiva hacerlo.  Es importante tener en cuenta que nada saben de educación, por ejemplo, mencionan cambiar contenidos en el área de Ciencias Naturales cuando los contenidos referidos a las actividades económicas corresponden al área de Ciencias Sociales.; desvirtúan la mirada de la alfabetización científica, es lo mismo que hacen las empresas de alimentos, la industria farmacéutica y las empresas de productos de limpieza con todo el marketing. Asimismo, sabemos que poco les interesa la formación integral de nuestros niños/as y adolescentes.

Consideramos que la intromisión de estas empresas en la educación no contribuye al logro de una educación de “calidad”, lleva a trabajar contenidos desde perspectivas ya superadas, no posibilita el desarrollo del pensamiento crítico en los alumnos, no contribuye a la construcción de una sociedad verdaderamente democrática y fundamentalmente ata el sistema educativo a las necesidades e intereses de empresas particulares.

¿Podemos aceptar como docentes que estas organizaciones decidan los contenidos formativos de los alumnos? ¿Es justo que definan qué y cómo enseñar? ¿Qué lugar se otorga a maestros, profesores, especialistas en educación?

¿Qué haremos los docentes ante los acuerdos realizados entre numerosos organismos privados y el Ministerios de Educación y Deporte acerca de los contenidos a enseñar en la escuela? ¿Los repetiremos en forma acrítica? ¿Aceptaremos transmitir conocimientos desde una sola perspectiva omitiendo otras? ¿Qué pasará con las otras voces, quién las difundirá, quién las analizará? ¿Las familias estarán de acuerdo que sus maestros hablen de los beneficios de la minería cuando es probable que en las localidades de regiones mineras muchos pobladores sufran consecuencias de esta actividad sobre su salud?

¿Qué haremos como formadores de maestros y profesores? ¿Aprobaremos un plan de clase o secuencia didáctica de un practicante que proponga hablar a favor de la mega minería sin mostrar otras perspectivas? ¿Analizaremos los manuales escolares con los futuros docentes?

Abrimos este espacio para buscar, entre todos, respuestas a estas preguntas y proponer otras; para seguir avanzando en una educación que propicie “el acceso de todos/as los/as ciudadanos/as a la información y al conocimiento como instrumentos centrales de la participación en un proceso de desarrollo con crecimiento económico y justicia social” que es lo que propone el artículo 7 de la Ley de Educación Nacional.

 

 

 

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